DOLMEN: Denuncia y amarillo

Ya estamos en la antesala de la pasarela más esperada del diseño local y vamos a presentarte a quienes serán los protagonistas del diseño local que se viene.

La marca que creó Valentina para su egreso se llama Dolmen y se destaca por apadrinar políticas de responsabilidad social. Los derechos humanos y la visualización de pequeñas comunidades amenazadas son dos ejes del proyecto.

La integración y la diversidad son valores elementales, por eso todas sus prendas son unisex.

Sustentabilidad a largo plazo y atemporal son conceptos que buscan en el usuario un rol protagónico, incidiendo en él para que forme parte de esa cadena de regeneración fundamental. Se le propone, por ejemplo, que su prenda Dolmen sea regenerada para que el material perdure en el tiempo. Se trata de hacer valer esa elección que en algún momento simbolizó a la persona encontrándose a sí misma en una prenda que la identifica.

Se identifica con el slow-fashion y el desarrollo local, la conciencia del cómo consumimos y qué vida le damos a la prenda. Hay una sobreproducción y el futuro está en el reciclaje y el upcycling.

Otra clara intención es la de recuperar tradiciones ancestrales, reivindicar patrimonios perdidos incluyendo tecnologías amigables en los procesos. Continuar trabajando sobre la visibilidad de la cultura latinoamericana es una gran inquietud que prevalecerá en el tiempo para Dolmen.

La primera colección se llama PURU (comunidad) y se inspira en un pueblo indígena del país natal de Valentina, Colombia. El hallazgo surge desde una búsqueda de acercamiento hacia su cultura e identidad, algo que sentía como un debe en su desarrollo profesional. La investigación la llevó a los indígenas Embera, hoy ubicados hacia la frontera con Panamá, en la selva tropical profunda más impenetrable y húmeda de la región. La elección es una forma de denunciar las amenazas y problemáticas que esta comunidad debe enfrentar tras el atropello y avance urbano hacia sus tierras.

Un fuerte amarillo transmite la alegría que ellos inspiran, mientras que verdes y rojos sitúan el entorno selvático. También tomó mostacillas y telar como reflejo de sus viviendas, construidas en base a la misma técnica, pero con hojas de palmas.

En su colección el lino es el textil principal y utiliza también telares y técnicas como el plastisol y la sublimación. Algo a destacar es su intención de hacer tintes ahorrando agua y la confección del telar con sus propias manos (que le llevó 127 horas contabilizadas, algo así como dos semanas dedicándole la totalidad del día).

Según nos comenta, es una provocación al consumidor.
– “Dudo mucho que el mercado local quiera estas prendas.”

Podríamos dudarlo, pero después de saber todo esto, solo nos queda la certeza de que nosotros sí que queremos vestir Dolmen!

Gran ansiedad para que llegue el día de ver el resultado final en pasarela.


Más sobre Valentina

Nace en Colombia y ocho años después llega a Uruguay junto a su madre buscando una vida más tranquila al sur del continente. Finaliza el Bachillerato Internacional con una monografía sobre moda que le permitió conocer la Escuela Integra y decidió cursar la carrera de Diseño de Indumentaria. En su familia encontramos influencias que seguramente la acercan a la profesión que eligió. Su madre, Comunicadora Social; su hermano, colorista de cine y televisión. Desde pequeña recuerda tener un fuerte sentido sobre temáticas sociales y hoy su búsqueda es aplicar esa inquietud en sus proyectos de moda.

El proyecto que más satisfacción le trajo en Integra fue REDISEÑA, donde participó con dos proyectos: este año con The Urban House y anteriormente 2015 con Manos del Uruguay alcanzando una investigación muy enriquecedora. Su pasaje por la escuela ha sido una experiencia desafiante y fascinante.

Categoria: MONDESIGN